
La adicción sexual se caracteriza por:
- Intentos fallidos por resistir impulsos sexuales.
- La conducta sexual se hace más extensa y ocupa más tiempo de lo previsto.
- Esfuerzos continuos, pero fallidos, de detener, reducir o controlar la conducta sexual.
- Excesiva cantidad de tiempo utilizado en obtener, actuar o recuperarse de comportamientos de índole sexual.
- Verse absorbido en conductas preparatorias para la actividad sexual.
- La conducta sexual ocupa tiempo que debería dedicarse a actividades u obligaciones domésticas, sociales, académicas o laborales.
- Continuación de la conducta a pesar de las consecuencias: ruptura o deterioro de las relaciones de pareja y familiares, enfermedades venéreas, problemas en el trabajo, riesgo de ser arrestado, etc.
- Necesidad de aumentar la frecuencia, intensidad, número o grado de riesgo de la conducta.
- Limitar o abandonar actividades sociales, ocupacionales o recreacionales para dedicar más tiempo a la actividad sexual.
- Sentimientos de irritabilidad, ansiedad, agobio y aflicción si no es posible llevar a cabo la actividad sexual (síndrome de abstinencia).
Se considera que existe adicción sexual cuando un mínimo de 3 de los 10 criterios mencionados está presente. La mayoría de quienes presentan este problema reconoce 5 de ellos y más del 50% de ellos reconoce 7 (datos recogidos de las investigaciones llevadas a cabo por el Dr. Patrick Carnes).